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La herencia del exilio científico republicano español en Latinoamérica

La labor científica de José Royo y Gómez en Colombia

Royo Gmez y Alvarado en Bogot (1939)
Royo Gómez y Alvarado en Bogotá (1939)
Mapa geolgico de Colombia (1945)
Mapa geológico de Colombia (1945)
Personal del Museu Geolgico de Colombia (1951)
Personal del Museu Geológico de Colombia (1951)
Royo Gmez y otros cientficos espaoles exiliados
Royo Gómez y otros científicos españoles exiliados
Sedes del Museo Geolgico de Colombia (1950, 2006)
Sedes del Museo Geológico de Colombia (1950, 2006)


La labor del geólogo y paleontólogo español José Royo y Gómez en Colombia (1939-1951) deja ver claramente que provechó el amplio campo de acción que representaba ser el primer paleontólogo y bioestratígrafo de alta formación académica que trabajó institucionalmente en ese país, y la escasez de profesionales colombianos; y tal vez se pueda afirmar que su labor se desarrolló no como la de un científico colonial o colonialista, gracias a su condición de exiliado (que representa un estatus casi de nativo), y a las estructuras nacientes en Colombia alrededor de la geología en las que se desempeñó como un colombiano más en el naciente Servicio Geológico Nacional (SGN) link intern, en buena parte, fruto de su actuación en los doce años que estuvo en este país.


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Royo y Gómez dejó tras de sí un amplio rastro de trabajo científico plasmado en sus 53 trabajos publicados en Colombia, en los restantes 73 no publicados. Se destacan sus aportaciones en paleoestratigrafía, en diversos frentes de la geología económica (26 estudios) y aplicada (27 estudios), que dieron lugar a estudios de geología regional, específicos (6 estudios) y misceláneos (casi todos), y de paleontología (52).

Queda aún por hacer un recuento detallado de su sistemática y su producción —además de los taxa creados por Royo y Gómez, y los géneros y especies dedicados a él— como por ejemplo las unidades bio y cronoestratigráficas definidas, confirmadas o redefinidas por él. Sin embargo, es claro que su obra científica más importante fue el Mapa Geológico de Colombia (escala 1:2’000.000) link intern, sobre todo porque representa una síntesis de la obra y el conocimiento geológicos del territorio de este país logrados hasta ese momento, y en la que Royo y Gómez aportó tanto sus propios hallazgos, como el rescate de la obra anterior.

También fueron testimonios de su paso por Colombia sus esfuerzos por rescatar el lenguaje técnico español, sus labores educativas, divulgativas y archivísticas. El esfuerzo lingüístico tuvo como productos diversas recopilaciones del léxico estratigráfico, geográfico y minero de de Colombia y Venezuela.

La actividad docente estuvo diversificada entre acciones académicas, formativas, e institucionales; las primeras como catedrático del Instituto Etnográfico de Bogotá, y de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional desde 1946. La acción formativa la desarrolló con sus discípulos del Museo Geológico de Colombia (MGC), tanto en labores técnicas aplicadas, como en la más científica de geólogos, paleontólogos y estudiantes.

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La labor institucional docente se plasma en la elaboración de planes para el establecimiento de la cátedra de geología y una facultad de la misma, documentos que, junto con su labor personal como catedrático, le erigen como pionero de la academia geológica colombiana.

La obra divulgativa de Royo y Gómez abarca: la publicación de artículos y cuadernillos de vulgarización científica, conferencias y notas de prensa, exhibiciones y visitas guiadas al MGC; y la preparación y envío de colecciones para colegios, universidades y ferias exposiciones en Chicago, Suecia, y Nueva Orleans.

Royo y Gómez dejó un fondo fotográfico compuesto cuatro álbumes fotográficos y las fotos de sus informes, que constituyen un valioso material científico y cultural, por la variedad de objetos y situaciones que constituían la diana de sus lentes. La labor archivística permite contar con borradores, notas, diarios, álbumes fotográficos, cartas y otros documentos que reposan en respectivos fondos, archivos y bibliotecas de ambos lados del Atlántico, y que permiten una jugosa retroalimentación historiográfica.

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Institucionalmente, Royo y Gómez también produjo importantes documentos enfocados a la consolidación de la institucionalidad científica colombiana especialmente relacionadas con la cátedra de geología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, una posterior Facultad de Geología en la misma alma máter, el Servicio Geológico Nacional (SGN), y el MGC. En el pasado y el presente de estas instituciones se reconoce su empeño por rescatar parte de lo que antes se había hecho, por mejorar constantemente el nivel científico, por consolidar la institucionalidad lograda a lo largo de doce años, y por dar continuidad a todo ello tras su marcha, especialmente en el MGC, a pesar de lo centralizada que resultó la administración en su persona.

El Museo Geológico de Colombia link intern es su obra institucional más importante; en él —con cierto espíritu enciclopedista, pero esencialmente táctico— Royo y Gómez recolectó, clasificó, analizó y exhibió muestras de fósiles, minerales y rocas con los objetivos de identificar e irradiar la riqueza natural colombiana, el valor práctico de sus georecursos, la idea de eminencia cultural, y riqueza física del SGN y del mismo MGC. Pero estas pretensiones no deben ser tomadas en términos puramente acumulativos, Pues también trataban poner el saber geológico colombiano en ciclo, articular lo que estaba disociado y debería estar fundamentalmente junto.

El geólogo castellonense José Royo y Gómez fue representante en Latinoamérica de la ciencia española, y parte de la europea pero, particularmente, también lo fue de la ciencia colombiana de la época. Su labor permite vislumbrar un marco social de la geología de esta nación, con aportaciones y circunstancias que permitieron truncar la cadena de fracasos cíclicos de los no escasos intentos públicos y privados —más locales que extranjeros— por institucionalizar la geología en un país con una notable historia de aplicación y transformación del conocimiento geológico y especialmente minero. Royo y Gómez creó, utilizó y permitió conservar las mínimas estrategias de continuidad de la institucionalidad científica local vigente o en nacimiento, de forma que su labor es ejemplo del aprovechamiento de las eventuales sinergias que se establecieron entre educación, ciencia y cultura, sinergias protagonizadas por personajes e instituciones (colombianos y extranjeros).

Royo y Gómez también participó en amplios procesos de transmisión, aplicación y generación del conocimiento geológico; para ello, aprovechó su perfil multilateral y polifacético, característico de muchos científicos españoles del momento, que casó perfectamente con el amplio campo de acción que había en Colombia y la necesidad de interacción entre el Estado y el resto de geólogos e instituciones extranjeras presentes en este país.

La figura de Royo y Gómez permite combinar los abordajes europeo y latinoamericano en el estudio del proceso de interacción de la ciencia denominada periférica. Las correlaciones entre su labor y el contexto científico descubren un personaje intermedio e intermediario entre la generalidad de los investigadores colombianos, y los del mundo que trabajaron en Colombia en el siglo XX, y que produjeron la interacción entre escuelas de diversos centros y exocentros científicos, como la franco-española (la suya), la alemana, y la norteamericana.

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Royo y Gómez fue representante de científicos que traspusieron el concepto de centro y periferia link intern, la linealidad unidireccional, y las estereotípicas labores unilaterales asociadas a ellos; representante de profesionales e investigadores que aunque protagonistas de luchas políticas, del utilitarismo tecnocrático y del cientifismo que primaban en el mundo, intentaron o tuvieron que huir de ellos, en beneficio de las necesidades personales y de las comunidades sociales locales.

Por medio de su trabajo en el Museo Geológico de Colombia, Royo y Gómez aplicó en el SGN la forma de trabajar científica (descriptiva, analítica y experimental) que funcionaba en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, y parcialmente en Europa. De forma similar a instituciones europeas de los siglos XIX y XX, el SGN y particularmente el MGC, sirvieron a las necesidades del Estado, a la burguesía local, o a inversionistas privados y extranjeros, e incluso a las más particulares apetencias científicas de los investigadores. Si bien ello no condujo a crear un centro neurálgico de producción conceptual, si ayudó a generar un ordenamiento tecnocrático, a facilitar la regulación y refinamiento de las prácticas técnicas (especialmente mineras y petroleras), y a establecer así las relaciones históricas locales entre el conocimiento y la práctica que sentaron las bases para que, en décadas subsiguientes a la de 1940, la geología se afianzara como disciplina científica y técnica en el entorno social, político y económico colombiano.

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